Norma y Rosa: Luchando para superar la pobreza

Norma Marin

Norma Marin

“La Navidad se acercan y es muy difícil saber que ahora que llegan las festividades no puedo darle un regalo de navidad a mis hijos”, dice Norma Marín. Ella llegó de Ecuador hace 11 años para darle a sus hijos un mejor futuro, pero su vida en Chicago no ha sido fácil. Ella se ha esforzado para mantener a sus tres hijos, dos de los cuales permanecen en Ecuador, con un salario bajo de McDonald’s.

La situación para su hermana no es mejor. Cuando ella vivía en Ecuador su esposo falleció y ella estaba esperando su tercer hijo. La situación económica en su casa empeoró y ella no pudo mantener a sus hijos sin la ayuda de su esposo.

Para Norma y Rosa las oportunidades en Ecuador para mantener a sus hijos eran muy escasas. La decisión de dejar su país no fue fácil, dice Rosa. El proceso tomó bastante tiempo y estuvo lleno de inseguridades, tristeza e incertidumbres. Su mayor preocupación fue separarse de sus hijos, un sacrifico que ellas se vieron forzadas a tomar con el fin de mejorar las condiciones de pobreza.

Ellas habían escuchado muchas veces que en Estados Unidos el trabajo era recompensado con un pago y trato decente. Ellas imaginaron que trabajando duro y pacientemente, ellas iban a poder ahorrar dinero y darle a sus hijos un futuro mejor. Ellas llegaron a Estados Unidos con la idea de trabajar duro pero no esperaban que acá en “El país de las oportunidades” tuvieran que enfrentar la pobreza de nuevo.

Ellas no pensaban que trabajando duro y desempeñándose bien en sus trabajos iba a tener como resultado ganar salarios tan bajos. A pesar de sus esfuerzos, ellas solo ganan un poquito más que el salario mínimo, nunca han tenido aumentos y tienen que trabajar aún cuando están enfermas para no perder sus trabajos. Los últimos años ellas no han podido celebrar las navidades con sus familias porque aún pidiendo permisos con anticipación sus managers se los niegan. “$8.50 no es suficiente para pagar el teléfono celular, pagar la renta, pagar el bus para ir a trabajar y poner comida en la mesa acá y en Ecuador”, afirma Rosa.

Los sacrificios personales de muchos años no han dado fruto para Norma ni para Rosa. Ahora ellas están lejos de sus hijos y viven de cheque a cheque. “Hacemos el trabajo pero ganamos muy poco dinero” señala Rosa. “De que sirve salir a trabajar a las 4 de la mañana, exponerme a la inseguridad que hay en mi barrio, y esforzarme en el trabajo, para que luego mi manager solo me deje trabajar 4 horas y no tenga suficiente para comprar leche para mi hija” afirma Norma.

A pesar de estas adversidades y tristezas ellas encontraron motivación cuando escucharon del Comité Organizador de Trabajadores y Trabajadoras de Chicago y su campaña Lucha por 15. Las injusticias que viven día a día fueron la motivación que las llevo a participar sin dudarlo.

Ellas saben que como trabajadoras tienen derechos y creen que los trabajadores unidos tienen gran potencial para generar cambios.

Así como muchos inmigrantes en situaciones similares, ellas continúan luchando por un salario digno. Rosa piensa firmemente que vale la pena exigir un salario digno “a veces actuamos como si nada nos importara y se nos olvida que todos unidos podemos salir adelante”. El poder del cambio está en las manos de Rosa y Norma.

Rosa Marin

Rosa Marin

Norma and Rosa Marin: Fighting to avoid poverty

“The Holiday season is coming and it is very difficult to know I can not give a Christmas gift to my children” said Norma Marín. She came from Ecuador 11 years ago to provide a better future to her children, but her life in Chicago has not been easy. She has struggled to adequately support her three children, two of whom remain in Ecuador, with a low-wage job at McDonald’s.

The situation for her sister Rosa is not much better. When she was living in Ecuador, her husband passed away while she was expecting her third child. The situation at her home worsened as she became unable to support her own children.

For Norma and Rosa, opportunities in Ecuador that would allow them to provide a decent life for their children were very scarce. The decision to leave their homeland was not easy, said Rosa. The moving process took a long time and was filled with insecurity, sadness, and uncertainty. Their biggest concern was being separated from their children, a sacrifice they were forced to make in order to avoid poverty.

They had been told many times that working hard in the United States would amount to reasonable pay and decent treatment. They had imagined, with hard work and patience, they would be able to both save money and give their children a better future. They came to the U.S. to work hard but they did not expect to face poverty once again in “the Land of Opportunity”.

They didn’t think working hard and performing well at their jobs would result in poverty like wages. Despite their efforts, they earn just a little over minimum wage, little hope of a raise, and must work while sick. “$8.50 per hour is not enough to pay the cell phone, pay rent, pay the bus to go to work and put food on the table here,” Rosa said.

The personal sacrifices over many years have not paid off for Norma or Rosa. Now they are far away from their children and living paycheck to paycheck. But despite their hardships and sorrows, they were encouraged when they heard of Workers Organizing Committee of Chicago and the Fight for 15 campaign. They did not hesitate to participate because of the injustice they face.

“We do the work but receive very little money,” says Rosa. “It is not worth it to go to work at 4am, exposing myself to the dangers in my neighborhood, and working hard at work, then my manager only lets me work four hours and, as a consequence, I do not have enough to buy milk for my daughter,” said Norma.

They know that as workers they have rights and they believe workers united have a greater potential to generate change.

Just as many other immigrant workers in similar situations, they continue to fight to earn a living wage. Rosa feels strongly it is worthwhile to demand a living wage, “sometimes we act as if nothing mattered and we forget that together we can move forward.” The power of change is in Norma and Rosa’s hands.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s